La Argentina tiene intenciones de cumplir con el fallo del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) por el incumplimiento en el pago a dos empresas estadounidenses por U$S 300 millones. Así lo aseguró el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello, que ayer visitó nuestra provincia. La resolución derivó en que Estados Unidos suspendiera a la Argentina del Sistema Generalizado de Preferencias (GSP, por sus siglas en inglés), que eximía a nuestro país del pago de aranceles de exportación al mercado estadounidense.

Argüello remarcó que la Argentina reconoce, porque es miembro del Ciadi, la validez y la legalidad de los fallos arbitrales del tribunal. Pero dejó en claro que nuestro país tiene una legislación doméstica también. "Si cualquiera le gana un juicio al Estado, con la sentencia tengo que presentarme ante una instancia administrativa, el fuero contencioso, para que se ordene el pago de esta sentencia. Esto mismo que rige para mi también rige para los extranjeros", subrayó. "Nosotros no somos el único país que tiene este sistema; también lo tienen Gran Bretaña, México, Australia, pero Estados Unidos no. Allí, quien le gana un juicio al Estado presenta la sentencia y cobra. No es el caso de la mayoría de los países del mundo", apuntó. Sostuvo que la interpretación de la Argentina del Ciadi "es clara, y estamos listos para reconocer y pagar los fallos del tribunal, pero deben las empresas ganadoras de ese fallo cumplimentar la legislación doméstica de nuestro país. En la medida en que no lo hagan, la decisión política de la Presidenta es que eso no se paga".

El diplomático argentino enfatizó que la suspensión de la Argentina del GSP tiene un impacto económico de U$S 18 millones por año, sobre los U$S 13.500 millones anuales que conforman el intercambio comercial entre Estados Unidos y la Argentina. "Nunca en 200 años de relación diplomática, nuestros países han tenido la intensidad de volumen de comercio bilateral como estamos teniendo ahora. O sea, en términos económicos, estamos ante una cuestión menor. Es un 'ruidito' en la relación, que vamos a trabajar para solucionar", apuntó. Negó que el problema pudiera afectar el proceso para el reingreso del limón a Estados Unidos. "No tiene que ver ni afecta nuestras posibilidades de entrar al mercado norteamericano", concluyó.